Una generación nostálgica vibró en la celebración de los 35 años del mítico álbum de la banda noruega.

Por Janinne Pérez González
Fotos: Alex
La semana pasada nos preparamos para vivir una semana galáctica, con un verdadero desfile de estrellas internacionales en nuestro país, pero, la lluvia, las tormentas y los raudales nos dejaron con una sed que finalmente fue saciada con un impecable show que nos regaló la mítica banda noruega A-HA.

Anoche, tuvimos la oportunidad de celebrar los 35 años del álbum “Hunting High and Low” que colocó a esta banda en la retina mundial e hizo bailar a toda una generación.

La gira mundial de A-Ha permitió que por primera vez los fanáticos paraguayos disfruten de un show en vivo de esta banda. Un eufórico público vibró en la Arena SND con los acordes emitidos con la guitarra de Paul Waaktaar-Savoy, y deliró con el “mba’eichapa” del tecladista Magne Furuholmen. Han pasado los años, pero la prolijidad musical de la banda se mantiene como si siguiéramos en 1985.

La voz de Morten Harket regaló un viaje por sus éxitos y por supuesto, el público coreando casi en la totalidad. Hasta que sonó la canción “Hunting High and Low”, las voces retumbaron en la SND.

Ni hablemos de la canción “Take On Me”, pues en ese momento la euforia se apoderó de los presentes, quienes saltaban y bailaban ordenadamente en sus lugares.

Los artistas estaban complacidos con la respuesta del público, sin embargo, para aumentar las ganas, se retiraron por unos instantes del escenario, pero los presentes no iban a dejarlos ir tan rápido así que al ritmo de “olé, olé, olé A-HA, A-Ha”, volvieron a salir para darnos un poco más.

Nuevamente una interpretación impecable de sus canciones se hizo presente en el escenario decorado solo con luces y sin mucha parafernalia, permitiendo que la gran protagonista sea la calidad musical de este mítico grupo.

No podía faltar el “rohayhu” para que el público termine de delirar, y con esto, dieron un adelanto de lo que vendrá en su próximo disco interpretando las canciones “Forest For The Trees”, y “You Have What It Takes”.

Un punto que notamos fue que el tecladista Magne era mucho más interactivo con el público e incluso en varias ocasiones tomó la posta para animar a los presentes con una pequeña competencia de coro por sectores.
Lo que pensábamos que era ya el final, solo se convirtió en una breve pausa para sellar el encuentro.

El cierre se dio con los acordes de la canción “The Living Daylights”, canción de la película “Su nombre es peligro” (The Living Daylights, en inglés), luego de esta interpretación se vino un “gracias”, abrazos entre los músicos y el saludo protocolar de los artistas ante el público.

Fue un show sencillo pero muy emotivo sobre todo porque vimos a personas que se reencontraban con sus amigos de la juventud y rememoraron con esas melodías tiempos felices, idos que ya no volverán, pero gracias al recuerdo son capaces de reproducir una sonrisa que alegra las almas.

Gracias A-Ha, los esperamos pronto.